ADIÓS IZQUIERDA LIBERACIONISTA
La principal idea de los liberacionistas del 48 fue la de crear un estado solidario, interventor, fuerte, distribuidor de la riqueza. Ese era el pensamiento de la izquierda liberacionista. Eso ya no va a volver a existir. Oscar Arias le dio santa sepultura al viejo pensar verdiblanco.
Esto no es una situación novedosa para la socialdemocracia, primero afecto a los partidos europeos con la política de la tercera vía impulsada por los laboristas ingleses y los alemanes. Luego fue Zapatero en España el que anunció el fin de las ideas que impulsaron al PSOE, durante y luego de la caída de la dictadura de Franco y ahora es Oscar Arias es el que sepulta el cadáver de la izquierda liberacionista, el cual estaba tan amarillo como Lenín en la Plaza Roja de Moscú.
Si algunos de ustedes han leído los artículos de Kevin Casas, actual candidato a vicepresidente de Arias, o analiza las posiciones de Leonardo Garnier, el coordinador del Congreso Ideológico del PLN, se puede caer en el error de creer que ambos postulan el regreso del pensamiento histórico liberacionista, basado en la solidaridad social, un Estado fuerte y rector, una política inclusiva y no excluyente en materia laboral, educativa y económica, una política fuerte de redistribución de la riqueza nacional, el regreso a la inversión de obra pública, etc, lo que a todas luces era el signo de la izquierda liberacionista.
Creemos entender por el discurso de don Oscar que la realidad actual solo se compone del pensamiento único que predomina el quehacer mundial: la lucha por el libre mercado, el fin de los monopolios públicos, la reforma del Estado para disminuir sus funciones, más que para reducir los puestos de poder y la privatización de funciones que eran típicas del estado dentro del pensamiento izquierdoso liberacionista.
Podemos estar equivocados pero parece claro que al anunciar a Casas como uno de sus Vicepresidentes en el mismo momento que homologa la frase lapidaria de Zapatero y dice que “A LA IZQUIERDA DE LIBERACIÓN SOLO ESTÁ EL PASADO”, don Oscar deja sentadas las bases de su gobierno y su equipo de trabajo.
Sin duda que la escogencia de Casas, un joven intelectual y un severo analista político es interesante y provocativo, sobre todo para los sectores jóvenes que están dudosos de participar en el proceso electoral, pero nos deja una duda concreta.¿Congenian ambos pensadores o entraran en contradicciones durante la labor de gobierno?
El Partido Liberación Nacional y la Unidad Social Cristiana terminaron de hacer sus alineaciones presidenciales con miras a las elecciones de febrero. el PUSC le apostó a reunir al calderonismo como una clara convicción de que necesitan por lo menos conseguir ese histórico 30% de votos que les permitan gozar de una jugosa deuda política y prepararse para la reorganización partidaria.
Don Oscar Arias, a diferencia de hace veinte años en que designó a dos personas de edad, se decide esa vez por figuras jóvenes que han demostrado. uno en la academia y otra en la práctica política tener fuertes convicciones personales e ideológicas.
Laura Chinchilla fue una ministra de Seguridad que demostró tener las agallas suficientes para granjearse el apoyo de los cuerpos policiales y anuncia desde ya un trabajo fuerte para la recuperación de la seguridad ciudadana y Casas habla de reforma del Estado, tema en el que se ha preparado intelectualmente, siendo su primera posibilidad de llevar a la práctica lo aprendido.
Arias se ha dejado para sí, todo el tema económico y social concentrando los dos ejes fundamentales del desarrollo, lo que hace pensar que el ex presidente tiene claro que ambos son indivisibles y que en su criterio por la vía de lo económico ( la apertura, el libre comercio y la inversión extranjera) se subordina lo social. La teoría del goteo es una realidad nacional.