Sombras... nada másANDRÉS MORA RAMÍREZ
-“¿Vos sos miembro de esta Comisión?” - “No” - “Yo tampoco, pero no importa... ¡nosotros aquí venimos a otra cosa!” *** Es la tarde del jueves 8 de diciembre. Escucho esta confesión de boca del diputado Luis Ramírez, en un susurrante, breve y cómplice diálogo que sostiene con su colega Carlos Ricardo Benavides en la Comisión de Control de Ingreso y Gasto Público de la Asamblea Legislativa. Ninguno de los dos es miembro de este foro parlamentario, pero Rohrmoser reclama, urge su presencia. Por segunda semana consecutiva, el PLN logró bloquear una iniciativa para que se conocieran y analizaran los hechos denunciados por el diputado Humberto Arce ante el Ministerio Público, por un posible delito de fraude de simulación cometido por empresas propiedad de los hermanos Arias Sánchez en perjuicio de la Caja Costarricense del Seguro Social. Hace siete días se activaron las alarmas aristas y, con incuestionable vocación pretoriana, acudió a la Comisión la guardia imperial verdiblanca (con Laura Chinchilla siempre a la cabeza, Marielos Víquez, Álvaro González, María Elena Núñez y Guido Vega), para saturar la lista de oradores y así -¡alma libertaria que los delata!- impedir la votación de la moción. Hoy, el dedo volvió a señalar a sus elegidos y, en gambito táctico, los alfiles se convirtieron en peones: le correspondió el turno a los diputados Ramírez y Benavides. En política, como ocurre también en los teatros de marionetas, los hilos de la trama siempre se manejan desde fuera del escenario, aunque sobre el proscenio sean otros los que vistan las máscaras y ejecuten la danza. *** Recuerdo al filósofo de la América nuestra, José Ingenieros, y esa vigorosa y polémica visión de la condición humana que expuso en su obra “El hombre mediocre”: “¡Cuántos hay que parecen sombras y solo valen por las posiciones alcanzadas en las piaras mediocráticas! Vistos de cerca, examinadas sus obras, son menos que nada, valores negativos. Sombras... Las creencias de la Sombra son surcos arados en el agua; cualquier ventisca los desvía; su opinión es tornadiza como veleta y sus cambios obedecen a solicitaciones groseras de conveniencias inmediatas”.
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“Eso no se hace, eso no se dice, eso no se toca”, es el imperativo canto que ha llegado desde Rohrmoser, vía celular o mediante palomas mensajeras, a la Asamblea Legislativa. Secundando a Benavides en sus alegatos, uno a uno se turnan los diputados del PLN en el uso de la palabra. El tiempo avanza, las interpretaciones, los reclamos y las razones y las sinrazones se suceden como música de fondo para la interpretación de un guión ajeno. Lo que interesa al PLN es no votar, no decidir, no aclarar. La transparencia no es tema de campaña, al menos ahora, cuando se impone como exigencia moral pasar de la demagogia discursiva a los hechos. A las 2:44 PM., al filo de la hora reglamentaria y a punto de votarse la moción, Luis Ramírez hecha mano de una alambicada y dudosa apelación, que pone al diputado Villanueva, también liberacionista, entre la espada y la pared; entre las rabietas y miradas expectantes de sus compañeros de fracción, y su deber como Presidente de la Comisión. *** Pienso ahora en el diputado Luis Ramírez, en las flaquezas de la memoria política donde se diluyen las afrentas y los agravios. Pienso en los eternos dilemas de la dignidad. “Me bajaron groseramente. Me vendieron, me entregaron”, protestaba Ramírez el 1 de mayo del 2005, minutos después de que su partido le retirara el apoyo para ganar la presidencia del Congreso, luego de recibir la orden de una autoridad política superior. Carne fresca en los altares de un PLUSC que no sabe de lealtades, de nada le valieron entonces al diputado palmareño sus generosos esfuerzos para evitar la comparecencia de Miguel Ángel Rodríguez ante la Comisión de Financiamiento de los Partidos, ni tampoco los servicios prestados al arismo en el ascenso y caída del excontralor Solís Fallas. “Me quitaron el respaldo y hubo un acuerdo para eso... La posición de don Oscar Arias ha sido pública para que sea Gerardo González el Presidente de la Asamblea, y lo que más me duele es que cinco votos del PLN fueron para el candidato del PUSC”¸ protestaba Ramírez en medio de la traición. Y ese día sentenció: “Yo solo digo las cosas y no le beso los pies a nadie”. Ese día... *** 2:47 PM. Villanueva recibe la apelación, titubea unos segundos, pero no resuelve... o acaso sí: resuelve posponer para la próxima semana su decisión, la votación de la propuesta y así, queriéndolo o no, hacer más grande esa conspiración de silencio. Primero fue la Sala Constitucional, luego la Corte Plena, ¿ahora el Poder Legislativo? Se levanta la sesión. Las sombras celebran en su teatro de las apariencias. Pero el cuestionamiento persiste: ¿debe un candidato a la Presidencia de la República, que paga páginas completas en los diarios afirmando que fortalecerá la CCSS, aclarar si sus empresas han defraudado a la Seguridad Social mediante la evasión del pago de cuotas obrero patronales? ¿Debe explicar si sus empresas han contratado extranjeros indocumentados para reducir sus costos de operación? ¿Es esta la causa de su oposición a la Ley de Migración? *** “¡Que sepa Costa Rica que en el PLN no hay identidad!”, advirtió Luis Ramírez, en insólito acto de lucidez, cuando acusó la traición cometida en su contra por la autoridad política superior a la que ahora defiende ardorosamente con el blindaje del silencio. Esta es la realidad de Liberación Nacional. Su forma de hacer política. Sus sombras. El rancio aroma de sus miasmas.
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